FESTIVALES
4 de marzo de 2026
Festival del Malbec y el Olivo se prepara para vivir la Cuarta Edición

Durante los días 21, 22 y 23 de marzo, el Parque Metropolitano Sur será escenario de una propuesta que combina música en vivo, gastronomía y degustaciones.
El Parque Metropolitano Sur volverá a convertirse durante tres jornadas en escenario del Festival del Malbec y del Olivo, que se realizará los días 21, 22 y 23 de marzo. Durante tres tardes y noches consecutivas, vecinos, visitantes y turistas podrán vivir una experiencia pensada para disfrutar con todos los sentidos, combinando música en vivo, gastronomía, degustaciones y propuestas culturales.
El festival propone algo más que recorrer stands y escuchar música: cada jornada fue diseñada como una experiencia integral.
Entre las principales propuestas se destaca el pasillo de degustación, concebido como una experiencia inmersiva: iluminación con guirnaldas, ambientación musical en vivo, puestos de vino, productos olivícolas, aceitunas y aceto, espacios de descanso, intervenciones artísticas y hasta propuestas lúdicas que invitan a recorrer el predio de otra manera. A eso se suma la feria de artesanos, con rotación de expositores a lo largo de las tres noches, las islas de bodegas y olivícolas, donde se podrá degustar, comprar y conversar directamente con productores.
La experiencia se completa con las cooking class nocturnas, a cargo de cocineros especializados, en un formato de cocina en vivo que combinará gastronomía, aprendizaje y espectáculo.

Tres noches, tres identidades
El sábado será el Día de la Familia, con eje en la tradición, las raíces y la identidad territorial. El folclore, el vino y los productos olivícolas aparecen como expresiones de terruño y origen, conectando con la historia productiva del departamento.
El domingo será el Día Joven, con una impronta de energía, dinamismo y propuestas innovadoras, mostrando la versatilidad del malbec y del olivo para dialogar con nuevos públicos y lenguajes culturales.
El lunes será el Día de Fiesta, con la picada compartida, el vino tinto y las aceitunas como ritual de mesa familiar maipucina y mendocina, y una grilla musical que convoca a generaciones distintas bajo una misma pista de baile
