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4 de febrero de 2026

Desde Costa Rica hasta Tunuyán: la danza como puente entre culturas

La joven bailarina costarricense Nicole Castro vivió de cerca la Vendimia y el Festival Nacional de la Tonada, a través de su mirada artística relató la emoción y el profundo valor cultural que encontró en Tunuyán.

Desde Costa Rica hasta el corazón de Mendoza, la danza se transformó en un verdadero puente cultural. Nicole Castro, joven bailarina costarricense, llegó a Tunuyán para vivir de cerca dos de las expresiones más profundas de la identidad mendocina: la Fiesta de la Vendimia y el Festival Nacional de la Tonada. Su experiencia estuvo atravesada por la emoción, el movimiento y el encuentro con una cultura que la recibió con los brazos abiertos.

En diálogo con 100 METROS, Nicole contó que su motivación para viajar nació tiempo atrás, cuando el Ballet Federal de la Municipalidad de Tunuyán visitó Costa Rica. “Quedé impresionada por su cultura y con muchas ganas de conocer más. Gracias a la invitación que le hicieron al grupo folclórico La Lajuela, pude venir a conocer sus comidas, sus paisajes, su gente y sus tradiciones”, expresó.

Su primera impresión de Tunuyán fue profunda. “Todo me llamó la atención. El paisaje es muy distinto a lo que estoy acostumbrada a ver. Llegué en horario de siesta y todo estaba muy tranquilo, con pocas personas en la calle. Fue algo que me sorprendió mucho”, relató.

Como bailarina, las sensaciones que le generaron la Tonada y las danzas cuyanas fueron intensas. “Las letras son muy bellas y sentidas. Escuchar Mi Amor en una Tonada fue muy emocionante. Cuando vi la Cueca me sorprendió la presencia de los bailarines y la forma en que interpretan el cortejo del hombre hacia la mujer”, destacó.

Nicole también comparó las danzas de ambos países: “Mi baile es muy movido y a veces fuerte. Acá las chicas bailan más delicado, con vestuarios hermosos y muy distintos a los míos. Eso me inspiró mucho”. Participar en una fiesta popular de esta magnitud fue para ella una experiencia inolvidable: “En el escenario se vive la adrenalina de estar contando una historia. Poder llevar mi baile al cuadro de colores fue muy emocionante y un gran orgullo”.

Desde el público, la emoción no fue menor. “Se te eriza la piel. La proyección y la presencia de los bailarines fue alucinante, hasta me sacaron lágrimas. Todo el trabajo (bailarines, músicos, actores, luces, maquillaje) fue increíble. Me llevo ese espectáculo muy dentro del corazón”, aseguró.

Lejos de su hogar, Nicole reconoció que llegó con cierto temor, pero rápidamente se sintió contenida: “Los tunuyaninos me recibieron con un cariño increíble. Todos fueron muy atentos, me mostraron su pueblo, sus comidas y sus costumbres”.

Sobre la Vendimia, no dudó en definirla como “inolvidable”. “Ver la Tonada y la Vendimia fue hermoso, me emocioné muchas veces. Haber sido incluida en dos números de la Vendimia es una experiencia que nunca voy a olvidar”, afirmó. También confesó que la Tonada le genera un sentimiento muy profundo, especialmente por sus letras dedicadas y sentimentales, destacó a Luna Cautiva como una de sus canciones favoritas del Folklore Argentino.

“El paisaje de Tunuyán impone silencio, pero su música, su gente te invitan a cantar y bailar”, reflexionó. Además, se mostró sorprendida por la pasión del pueblo por la Vendimia: “Nunca imaginé que un festival pudiera unir tanto a toda una comunidad”.

Antes de despedirse, Nicole compartió un deseo: “Me gustaría llevar a Costa Rica un buen vino, un buen mate y un buen pan, para contarles todo mi paso por estos hermosos festivales y el cariño tan grande que recibí y que le tengo a los tunuyaninos”.

Una historia donde la danza, la música y la tradición demostraron que el arte no entiende de fronteras, cuando se comparte, une pueblos y culturas.

 

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